viernes, 25 de enero de 2013

CUANDO QUIERAS, 2013!


Despídase de Juanita, las fiestas, de la agitada agenda social, de los cocteles a mitad de semana, de las canastas, del ponche, de las lucecitas, de Santa, los renos y sus enanos, de la comedera de diciembre y dígale adiós al año viejo que tembloroso y agónico se despide de todos para dormir eternamente en el letargo del recuerdo.

Si bien es cierto lo que dijo Don Pedro Mir, el poeta nacional, que un año viejo no despierta inspiración, en su defensa también es cierto que despierta siempre sentimientos. Alegría, tristeza o arrepentimiento, pero en todo caso reina el  agradecimiento. Por lo bueno, por lo no tan bueno y hasta por lo malo, que se traduce en enseñanzas.

La dicha de estar aquí para recibir un año nuevo es desde ya un regalo. La oportunidad de empezar de cero, de trazar nuevas metas, poner a prueba nuestra voluntad y empeñar la palabra en un compromiso con nosotros, con nadie más, en el intento de cada año por superarse a uno mismo. Los nuevos 365 chances que ofrece el 2013 para hacer las cosas bien es una oferta difícil de rechazar.

El día dicta familia, amigos, encuentros, amor, cena, bebidas, baile, buenos momentos y buena compañía. Dicta también pasar revista a lo vivido y con ojo crítico echar la vista al año que pasa, pero sólo por un momento, para celebrar nuestros logros, aplaudir la madurez que nos concede el tiempo, agradecer los regalos que nos trajo, el crecimiento personal y profesional, los proyectos que en algún momento parecían lejanos y que 2012 los acercó. El año viejo se convierte en cómplice de vida y en el más fiel confidente de nuestros más íntimos deseos.

Y si no fue tan generoso, o la tristeza lo pobló algunos meses, salude la oportunidad de cambios y la esperanza de que todo será diferente. Programe su mente y su corazón para ello y entregue su suerte al nuevo ciclo de vida. Al pesar y la negatividad póngale fecha de vencimiento y que expire cuando el reloj marque las doce.

Por suerte después de los excesos y el jolgorio de la Navidad, hace su entrada el mes de enero con la dosis correcta de sobriedad y cordura, capaz de regresarnos a la realidad, las responsabilidades, el trabajo y la necesaria rutina.

Despida este viejo año que agoniza con dignidad y en sus últimas horas de vida déjelo que se vaya. Que el año nuevo no lo encuentre con las manos ocupadas en un año que ya no aporta más que recuerdos. Que la Reforma, los impuestos, la impunidad y la resaca se queden para mitad de enero.

Gracias 2012 por la llegada de Sabrina, por el amor de mi pequeño Rafael, mi hermosa familia que destila salud, los buenos amigos, la estabilidad, el trabajo, por los encuentros semanales en Acento y por el amor que es mío, que no falla en su entrega y se encarga de hacerme siempre sonreír. Cuando quieras, 2013!

NOS ENGAÑARON LOS MAYAS



Si usted me está leyendo quiere decir que seguimos vivos y que hoy ya es Nochebuena. A pesar de que el Calendario Maya acabó este 21 de diciembre, no se supo de ninguna lluvia de meteoritos o de algún desastre natural que pusiera fin a la terca humanidad de estos lados que no parece dejarse vencer ni por la moringa y mucho menos por el salami.

Luego de una intensa semana entre el fanatismo de los convencidos, la incertidumbre de muchos, el escepticismo de la mayoría, la curiosidad de otros, el inagotable humor que nos caracteriza para enfrentar cualquier situación y hasta la indiferencia y la ignorancia de los que echan el día felices sin periódicos ni noticias, ya para el viernes al mediodía la decepción parecía apoderarse de la gente y para entrada la noche los mayas ya eran un chiste. Como quien guarda secretamente altas expectativas y paga por el show y al final no ve ni fuegos artificiales.

Circulaban versiones de una sobrecogedora oscuridad que arroparía el planeta por días; también se hablaba de un tsunami que arrasaría con todo a su paso o una lluvia de meteoritos que acabaría hasta con las cucarachas; los más osados se prestaron para divulgar una supuesta información de la NASA que rendía cuentas de una alegada alineación de los planetas que ubicaría al que habitamos entre Marte y Júpiter y que dejaría a La Tierra por 68 horas sin luz del sol y por supuesto sin internet, teléfono, servicios y luz eléctrica, si eso no era el fin de mundo para muchos entonces estaba muy cerca de serlo y por si fallaba, la explicación técnica se encargaba de asustarlos o por lo menos ponerlos a pensar.

Mientras los mayas hablan en sus profecías del nacimiento de una nueva era para la humanidad, el calendario Maya se agotó pero el nuestro sigue vigente y el mundo, se quiera o no, sigue su curso sin fallar hasta el momento.
Lo cierto es que el sábado 22 nos despertamos frente al mismo panorama. La impunidad, el narcotráfico, la corrupción, la delincuencia, el “darle pa abajo”, la violencia, el barrilito, la gasolina cara, el dinero que no alcanza, el drama de los hospitales dominicanos y el pobre que no tiene dolientes siguen siendo la triste y dura realidad.

Por suerte hoy ya es Nochebuena y los días venideros hasta la visita de los Reyes Magos nos brindan una preciosa oportunidad de disfrutar la calidez de la familia, los buenos amigos, las luces del arbolito, los regalos, la ilusión y la inocencia de los hijos, las vacaciones, la brisa fresca, el baile, la comida, los tragos, la música, las fiestas y por supuesto el amor en todas sus dimensiones.

Que los mayas sólo traigan la tolerancia y la flexibilidad de la que hablan en sus profecías, que ojalá como dicen ellos, se agote la era de materialismo y odio que nos arropa en estos tiempos y que estemos para vivirlo. Mientras, que no se pierda el ánimo de batallar por un mundo más justo y que el amor y la bondad sean siempre el motor de todas nuestras acciones. Feliz Navidad!

viernes, 18 de enero de 2013

POR SUERTE YA ES LUNES

Nadie se resiste al chance que ofrece una nueva oportunidad. Si han de ser calvas, imagine la alegría de verles crecer cabellos y tener la dicha de agarrarlas otra vez con mayor fuerza para que no logren escapar. El sabor de lo conocido, como repetir el mismo examen que reprobamos y de paso hasta con el libro abierto. La paz del que sabe a dónde va,  la certeza del que habla lo que sabe y la seguridad del que ama y sabe lo que tiene. Esa es la esencia del lunes.

Si no es el día más odiado en la semana, está cerca de serlo. Aguanta con una dignidad asombrosa los ataques de los fiesteros con su afán de extender la rumba; la pesadez del que se enfrenta cada lunes a la dura realidad de trabajar para vivir  y muchas veces vivir para trabajar; la negativa a interrumpir los dos días de descanso para iniciar la jornada, la misma jornada y el horror para muchos, de regresar a las clases, de madrugar, de luchar con los tapones, andar y desandar el caos de la ciudad en los días laborables y de entregarse a la rutina de todas las semanas, de manera enfática los lunes, cuando el sentir de fastidio parece ser colectivo.

Pero apartado de la pesadumbre y todo lo que le toca soportar al lunes, el odiado inicio de semana regresa sin fallar, sin reproches y sin un “te lo dije” a ofrecernos la interminable oportunidad de hacer las cosas bien una y otra vez. La dicha del nuevo empleo difícilmente empiece un miércoles; las dietas son más efectivas, al menos en nuestra mente, si se empiezan el lunes; el gimnasio debe tener su asistencia pico el día uno de la semana y no así un jueves o viernes; los fines de semana largos no serían lo mismo y si quiere que el lunes le sepa a gloria caiga preso un viernes o sábado y le aseguro que hasta que no regrese el oficial a cargo del destacamento usted no pisa la calle.

Sin importar las veces y el error, el generoso lunes nos espera en cada inicio, incondicional y con la misma entrega desmedida de un corazón que se niega a colgar la toalla en el amor por más desdichada que haya sido su racha. Tan condescendiente con nosotros que nos ofrece dos días de reflexión para empezar a vivir el resto de nuestras vidas con un cambio de actitud positiva y ponerle ganas a la nueva oportunidad que nos trae el nuevo lunes, una y otra vez sin fallar.

Depende de usted despertar cada lunes y que la vida lo sorprenda con una sonrisa en el rostro, vestirse de buena vibra, echar el pleito con la rutina y ganarle la batalla a la pesadez que se asoma cuando toca obedecer el despertador y bailar el mambo. Que no se acaben los lunes para que nos sigamos encontrando cada semana y me regalen el favor de su compañía en cada una de mis comparsas de inspiración.

sábado, 12 de enero de 2013

LA BRISA DICE ACURRUQUE


Con el permiso de los que protestan, del peregrino del Sur o el del Este, los que no pierden las esperanzas en el sistema, los que apuestan a Danilo y Margarita y los indiferentes para los que todo está bien y nada está mal, hoy me olvido de la Reforma Fiscal, de la corrupción que nos arropa y que nos aterra, del trasiego de drogas en la región, de las encuestas a destiempo con sus “sí o sí” y de la delincuencia que a cada minuto nos roba un poco de la capacidad de asombro entre tanta sangre y maldad. Hoy le doy el día libre a la dura realidad, cierro los ojos, me suelto el pelo, disfruto la brisita que anuncia Navidad y hago justamente lo que el clima me susurra al oído que haga.
Esa suave brisa que no sabe de doble sueldo, que no se tortura repartiéndolo ni haciendo malabares para lograr quedarse con algo de regalía entre deudas que duermen por meses y la cena de Nochebuena. El rumor fresco que no exige 4 por ciento para educación y que tampoco le importa si Industria y Comercio sube o baja los combustibles. No entiende de economía y por eso le vale tres pitos saber dónde está el dinero del hoyo fiscal y menos quién lo gastó. No entiende de modales y entra a la cama sin preguntar ni pensar en pudor y como ladrón sin memoria repite la hazaña cada noche en estos meses de frío  Y de aquel desenfado con que existe que le permite estar en todos lados sin estar en ninguno y que es capaz de despertar la envidia del más bohemio errante que conoce todos los rostros de cada uno de los bares de la ciudad.
Se sacaron los abrigos y bufandas otra vez; el jengibre y el chocolate relevan al café y el aire acondicionado y los abanicos han tomado un descanso de la pela de los extensos meses del casi eterno verano. El calor se ha ido y con la llegada del frío se calman los ánimos, se disipa un poco el mal humor del que anda en la calle manejando y cambia el semblante de bravura en la gente porque el sudor y el caliente han dejado de ser un problema entre tantos.
Anochece más temprano, se encienden las lucecitas y entre el parpadeo multicolor, el gris de las noches frías y de vez en cuando la luna que le sigue el juego a los enamorados obligan a echarse temprano a buscar el calorcito en la cama. Para los que duermen acompañados la brisa dicta acurrucarse, para otros el clima fresco de las noches busca refugio en un buen libro y para algunos la calidez del tiempo en familia es el remedio perfecto.
El frío pone de moda la nostalgia. Recordar tiempos de antes que siempre serán mejores y reír como llenos de victoria de aquello que en algún momento nos hizo llorar o que logró robarnos el sueño, aún conscientes en el fondo de que eventualmente en alguna noche fría nos reiríamos de eso.
Me conformo con el abrazo de una espalda que brinda calor y se entrega con la incertidumbre de quien no se decide a besar; con un te amo sincero de mis hijos cuando les doy las buenas noches; con el chocolate con trigo de Mami; las conversaciones con mi Papá y el afecto y los tragos entre amigos mientras la brisita fresca que sopla en el balcón me avisa que es tiempo de amar.

domingo, 18 de noviembre de 2012

MEDIDAS POSITIVAS NO IMPOSITIVAS



La historia nos habla con hechos de la fortaleza de los  dominicanos, de la entereza para enfrentar las crisis y la solidaridad de su gente en tiempos de desastres. La capacidad del pueblo y los múltiples recursos a los que acude para sobrevivir, sobreponerse a momentos difíciles y por mucho, ha demostrado que no se deja abatir por la melancolía. Recursos que van desde el desahogo común entre amigos en cualquier tertulia, las protestas, las jornadas pacíficas, las redes sociales y hasta el humor.
Sin embargo, en las últimas semanas se nota en gran parte de la población un ánimo de preocupación y hasta cierto punto depresivo ante la amenaza que representa la carga impositiva que trae consigo la recién aprobada Reforma Fiscal y que busca cubrir un déficit, de más de 187 millones de pesos, heredado del gobierno anterior y que hasta el momento nadie ha sabido explicar en qué fueron gastados.
El ambiente emponzoñado y la situación de angustia que ha traído consigo dicha Reforma y que amenaza claramente con empeorar las condiciones de vida de la gente nos ha llevado a hablar, escribir, pensar, insistir y respirar pura Reforma. Las redes sociales, la esquina del barrio, el salón de belleza, las conversaciones, las protestas sólo hablan de lo mismo, como vivo reflejo de la preocupación y la incertidumbre que arropa a todo un pueblo agotado de lo mismo y claramente decepcionado.
Un ánimo que no se resuelve con bajarle tres pesos a los combustibles, tampoco con permitirnos traer ropa de paca y muchísimo menos con rebajar las penas a implicados en casos de narcotráfico. No es suficiente con cancelar al agente que mató al joven estudiante William Florián Ramírez, en medio de protestas que legalmente se escenificaban en la universidad estatal mientras los mismos Honorables que aprobaron la Reforma Fiscal siguen cobrando un sueldo de lujo y gozando de atractivos beneficios.
Ángela Moquete Méndez, una profesora con más de 30 años en el ejercicio, que fue herida durante una protesta en reclamo del servicio de agua en Barahona, luchó por su vida hasta que la muerte le ganó la batalla mientras la distinguida Ministra de Educación se aumentaba el sueldo de 185 a 300 mil pesos mensuales justo cuando al pueblo se le exige austeridad.
El gobierno no puede apostar a que el espíritu festivo de la Navidad se encargue de bajar las aguas si la gente no ve voluntad de cambios verdaderos. Urgen medidas positivas y valientes a favor de nosotros. Medidas ejemplares que hablen de las buenas intenciones de este gobierno y que nos recuerden que los dominicanos sí tenemos dolientes. Hace falta dar el ejemplo y es bien sabido por todos que el ejemplo empieza por la casa.
Por la salud mental y espiritual de todos los dominicanos, el Presidente Danilo Medina está en la obligación de tomar serias medidas que le permitan al pueblo salir de éste estado de ánimo que nos ha inyectado el paquetazo.
Este es el momento de retribuir a sus votantes la confianza depositada en las urnas el pasado 20 de mayo y conceder razón a quienes apostaban a su promesa de “hacer lo que nunca se ha hecho”. De lo contrario, las fuerzas del orden tendrán mucho trabajo y los psiquiatras también.

domingo, 11 de noviembre de 2012

PAQUETAZO SI O SI

No valieron protestas pacíficas, movimientos en las redes sociales ni toda la ropa negra del mundo para que el nuevo gobierno de Danilo Medina, antes de los primeros cien dias, aprobara el infame paquetazo fiscal y los dominicanos termináramos de perder la última reserva de esperanza en los políticos.

Por el contrario y como para recordarnos que la oposición y el rechazo de un pueblo completo no es válido, la Reforma Fiscal fue aprobada en dos lecturas consecutivas en el Senado justo cuando empezaba el último fin de semana largo del año y quizás para muchos, las últimas vacaciones que podrán costear por un buen tiempo, una vez se nos aplique la carga impositiva que nos han impuesto para cubrir la falta y el manejo torpe de las pasadas autoridades.

El postre de ese viernes fue enterarnos de que, a pesar de los pataleos, el ITBIS será aumentado a un 18 por ciento pero para consolarnos, la pieza no gravará la venta de ropas y zapatos usados. Vaya muestra de la benevolencia de los Honorables.
Un paquetazo fiscal injustamente llamado por muchos Reforma, cuando de reformar anda muy lejos. Mas bien cerca de la desesperanza y la intranquilidad de un pueblo que no conoce su rumbo y que entregó las riendas de la nación a quien ellos, los votantes, entendían podría velar por los intereses del pueblo que lo sentó en La Silla y le terció La Ñoña por los próximos cuatro años y quien sabe. 
Una sociedad ávida de justicia y hastiada de impunidad, cual cenicienta del cuento y cada vez más abusada, ha terminado pagando los platos rotos de quienes deberían por lo menos responder y rendirnos explicaciones de dónde terminaron los 187 millones de pesos que nos dañaron el cuadre. Lo indignante es que no sabremos nunca donde está el dinero, nuestro dinero, ni en un tribunal se le pasará causa a los causantes del déficit.
Mientras nos perdemos soñando, no morimos en el intento por seguir alzando la voz de manera pacífica y añorando las agallas de aquellos héroes que solían darse aquí, demos la bienvenida a noviembre y con el mes, la llegada de la época navideña. Que la Reforma Fiscal y el paquetazo de impuestos no dañen la fiesta.
Al pueblo que se enfoque, por ahora, en sus fiestas y al Señor Presidente, que se anime a cortar por el lado más grueso.

HASTA QUIEN NO BUSCA ENCUENTRA

Dónde estás?, qué haces?, con quién andas?, en quién piensas?. La insaciable sed del ser humano por saberlo todo y el constante afán por saber más de la cuenta. Un sentir desmedido de controlar y de querer amar con sentido de pertenencia que se apodera de nosotros y nos nubla la razón.
Aquel instinto que nos mueve a preguntar, a indagar motivos ocultos y a explorar respuestas que le quedan cortas al indagador. Sin discriminar sexo, color ni religión, el gusanito de la curiosidad vive allí. Ese deseo hasta inconsciente de averiguar el trasfondo, cuando a veces ni existe, dejó de ser hace mucho un asunto exclusivo de las mujeres y se ve reflejado hasta con más agudeza en los hombres.
Los tiempos exigen más de la gente en todos los sentidos. Hoy una licenciatura dejó de ser suficiente en una hoja de vida; los profesionales apuestan por una maestría, una especialidad o un doctorado y constantemente se superan a sí mismos. Las escuelas no son las de antes, los bebés nacen sabiendo y los niños desarrollan una inteligencia extraordinaria desde tempranísima edad. Un telefóno ya es obsoleto si sólo sirve para hacer llamadas y si no tiene Twitter y Facebook, su vida quizás no parezca tan interesante ante los ojos del mundo.
La era del conocimiento avanza y con ella avanzamos nosotros por las facilidades que nos ofrece la tecnología entre  cámaras digitales, BlackBerry, Iphone, Androids, tablets, redes sociales, mensajería de texto y un millón de dispositivos más que hacen que la vida, el trabajo y las labores sean menos complicadas. Pero también en ese mismo sentido, la privacidad se ha vuelto un lujo.
Sin darnos cuenta, dejamos mucho de nosotros en las redes sociales y lo hablamos todo dejando un rastro imborrable en alguna fibra escondida de aquella enmarañada tecnología y en el cual es mejor ni pensar, porque a fin de cuentas la KGB dejó de existir y el ánimo no está para convertirnos en Sherlock Holmes.
El instinto voraz por saberlo todo se alimenta de ahí y también avanza con los tiempos. Las infidelidades quedan facilmente al descubierto ante el mínimo descuido del infiel y hablar mentiras se ha convertido en un verdadero reto cuando nuestros pasos quedan registrados en el historial de llamadas y hace quedar mal al más astuto.
Saberlo todo ya se ha vuelto muy sencillo y hasta para los que no buscan, no quieren saber, no preguntan, no revisan, no investigan, la información les llega sin perseguirla. Los tiempos de ahora hacen honor a la frase que reza que todo cae por su propio peso y a quienes creemos firmemente en que la verdad es como el corcho que siempre sale a flote.
La próxima vez que le tiente hacerse un video comprometedor o tomarse fotos para consumo interno, piense en la posibilidad de cualquier dejadez y el precio en la confianza de quien no merece el engaño. Porque aquello de que sólo quien busca encuentra ya murió con el pasado.